La Granada Zirí
Tras
la caída del Imperio romano, muchas ciudades desaparecen o se ven reducidas a
asentamientos rurales. Granada es una de ellas. La ciudad pierde población y su
aspecto urbano. Así, a partir del periodo visigodo, el principal núcleo pasa a
estar en Sierra Elvira (Atarfe). Es por ello por lo que, cuando se produce la
conquista arabo-beréber, se instala allí la capital y no en la actual Granada.
Y allí continuará hasta el siglo XI.
Hasta
entonces, Granada seguirá contando con poca población en torno a un castillo situado
en el actual barrio del Albayzín.
Todo
cambia a partir de 1013 cuando los ziríes (grupo de beréberes que poco antes
habían llegado a Córdoba desde el Magreb Central), deciden instalarse en la
provincia de Elvira. Allí llegan a un acuerdo con los representantes locales,
ofreciéndoles protección militar y estabilidad política a cambio de fidelidad y
del pago de tributos. Dicho acuerdo constituye el pacto fundacional del Reino zirí de Granada.
El
siguiente paso será elegir una nueva ubicación para la capital. Es entonces
cuando proponen trasladar la sede del
gobierno de Medina Elvira a Granada, fundándose una nueva ciudad islámica.
En efecto, Granada, por estar situada en una colina y rodeada de fosos
naturales, ofrecía mejores condiciones defensivas, estratégicas, al encontrarse
en el centro de la vega, e hidráulicas, al ubicarse entre varios ríos,
principalmente el Darro y el Genil. A partir de ahí, Madīnat Garnāṭa, capital y principal destino de los tributos del
reino, experimentará una expansión urbana sin precedentes.
En
los 77 años de historia de la taifa zirí (1013-1090), se sucederán cuatro
sultanes. Zāwī, el jeque que
encabeza la migración a al-Ándalus y promueve la fundación de Granada y su
reino. Ḥabūs, quien completa la construcción de la alcazaba
antigua (qadīma) e inicia la de la mezquita mayor. Bādīs que es el sultán que gobierna más tiempo y lleva la taifa a
su máxima expansión geográfica con la ocupación de Málaga (1057). Y,
finalmente, ‘Abd Allāh, célebre por
construir un castillo en la colina de la Alhambra, pero sobre todo por escribir
sus Memorias, la gran fuente que poseemos para conocer este periodo.
Una
de las características del reino zirí es su pluralidad étnico-religiosa. Además
de los sultanes, militares y políticos, que ciertamente eran una minoría, cabe
destacar un importante componente de población muladí (cristianos conversos y sus descendientes), mozárabes (cristianos ya arabizados) y
especialmente una populosa y relevante comunidad judía.
Dentro de esta comunidad, que vive el periodo de máximo esplendor hasta1066, sobresale una figura política e intelectual, Šemu’el o Ismā‘īl ben Nagrela, visir y secretario del reino en los años decisivos de la taifa zirí.
Si quieres saber más sobre Medinat Garnata, ¡pulsa ahí!

Comentarios
Publicar un comentario